sábado, 23 de abril de 2016

El tesoro de los Teteles

 El viejo sorbe un trago mas de su aguardiente de tejocote, hace una larga pausa y dice:
-Si mijo si quieres ser rico, el día de San Juan, ningún otro día.
Ese día tienes que estar allá en la madrugada. En medio de los Teteles, esas ruinas que están rodeadas por los cerros. Y si tienes suerte se te va a aparecer un tianguis bien grande. Se vende de todo, hay gente cambiando su mercancía comprando y vendiendo.

Pero tu no hables con nadie; si hablas con alguien allá te quedas atrapado para siempre.

Solo miras el mercado, caminas entre los puestos y los marchantes que ofrecen sus animales, su comida. Y solo si tienes mas suerte, vendrá a ti un caballero con una gran capa, plumas en la cabeza una lanza y escudo, dicen que es un guerrero de la antigüedad; te hará una señal para que lo sigas. Entonces tu lo sigues, te llevará a un lugar de inmensa riqueza. Dicen que hay oro, mucho oro y todo tipo de joyas. Entonces tomas lo que quieras y regresas sin decir palabra.

A partir de entonces tendrás dinero y suerte en la vida. Y podrás regresar todos los años que quieras mientra vivas. Pero cuando mueras tu alma les pertenece, no descansaras en paz; tu alma sera de ellos, serás uno mas del mundo de los fantasmas que vagan por la eternidad.




















                                                El tesoro de los teteles 2
                                                  El tiempo se detiene

El joven estudiante se estremeció al escuchar la última sentencia del viejo. Miró al anciano a los ojos que brillaban intensamente con el reflejo de la luz de la tarde y preguntó: ?Por que no hay que hablar con nadie allá en los Teteles?

El viejo agacho la cabeza pesadamente, era como si le pesara cargar recuerdos de tantos años. Contestó casi como en un susurro:

-Porque si hablas con alguien te quedas atrapado en sus mundo.
Cuentan que hubo una vez en el pueblo un hombre muy rico. Pero nunca nadie lo miro trabajar, tenía una gran casa con sirvientes , alguien de los que lo habían conocido antes le pregunto que había hecho para tener tanto dinero. Entonces el rico contestó que podía llevarlo a las ruinas de las pirámides por oro-. El hombre sin creer la leyenda que había escuchado acepto la invitación.

Una tarde noche el rico llegó por él, caminaron por las veredas de los cerros, y sí; ahí estaba el tianguis, llegó el guerrero y el rico lo siguió, díjo al curioso que esperara, tal vez y al regreso el guerrero lo invitaba a seguirlo a él.

Cuando el curioso estuvo solo, miró a todos lados, vío unos hombres bebiendo y pensó: -también aquí tienen fuerte -. Pidió una copa de aguardiente y se dispuso a beber.

Al rato llegó el hombre rico lo tomó del brazo y lo sacó de ahí, asombrado el curioso preguntó que pasaba.
Ya en este mundo, camino de regreso al pueblo el rico dijo:
-Tu familia me a estado acusando todo este tiempo de haberte perdido, y me exigen tu regreso. Pero yo no sabia donde te habías metido, cuando regrese de donde me había llevado el guerrero, ya no estabas, me canse de buscarte y me fui, volví varias veces pero pensé que te habías perdido para siempre, por suerte, en este regreso te encontré. Hoy vuelves a nacer. Vuelves a la vida de regreso del mundo de los fantasmas-.


Intrigado el curioso dijó: -!Dios guarde! y yo ni mi aguardiente me dio tiempo de beber-.



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